500,000 personas en México hijos de madres y padres gays
Posteado julio 1, 2010 por Joker
Hace algunos meses, Paquita la del Barrio, reconocida en México por ser toda una poetisa y erudita mexicana y por haber hecho su nicho en explotar el revanchismo más rancio, hacía una lastimosa declaración: era preferible ver a un niño muerto antes de ser adoptado por una pareja de homosexuales. Y la verdad es que una declaración como ésta hubiera pasado desapercibida, que es lo menos que se merece la señora, de no ser porque en ello va implícita una discusión sobre los derechos humanos de miles de personas en este país.
Recientemente este debate a tomado más fuerza en los medios masivos de comunicación en el país, debido a que en México se discute la posibilidad de que personas del mismo sexo podrán adoptar a pequeños. Esto obviamente ha generado que vuelvan a surgir detractores, que desde sus trincheras enarbolan los comentarios más retrógrados negando incluso la evidencia científica y empírica, principalmente basados en dogmas de fe que interpretan a su antojo.
Desde esta postura, asumen una posición muy parecida a la de Paquita la del Barrio, es preferible ver a niños huérfanos (o muertos), antes de que sean adoptados por personas del mismo sexo, pero que esto lo hacen por la salud emocional de los pequeñitos. Lo curioso es que todos los estudios científicos a la fecha respaldan la idea de que no todas las familias heteroparentales son precisamente positivas y que en todo caso, la paternidad/maternidad homoparental no es intrínsecamente mala o buena.
![[libro+diversidad.jpg]](http://4.bp.blogspot.com/_ekMWCLastHA/S3ryLVOiHGI/AAAAAAAACFw/TjyRZhH0MGE/s1600/libro%2Bdiversidad.jpg)
Un ejemplo de esto es el libro titulado “Desarrollo psicológico de las nuevas estructuras familiares”, que desde un punto de vista objetivo, analiza a las distintas familias de nuestra sociedad contemporanea y llega a la conclusión de que la diversidad familiar brindaba contextos favorables para el desarrollo de los niños y niñas. Paradojicamente, el estudio había sido financiado por la Fundación BBVA (la misma de los bancos) y decidió no publicarlo porque seguramente los resultados no fueron los esperables.
Los autores señalan que para lograr llegar a esos resultados se visitó durante varios meses a más de 200 familias de seis tipos: tradicionales, monoparentales, reconstituidas, homoparentales, múltiples y adoptivas; todas ellas con hijos de edades comprendidas entre los 3 y los 10 años. Los resultados indicaron que fueron las familias homoparentales las que alcanzaron una puntuación más alta desde el punto de vida de la calidad del contexto familiar para la promoción del desarrollo infantil. En estos hogares encontramos ambientes muy estimulantes, estilos parentales de crianza muy adecuados y escasa conflictividad marital; en fin, todo lo que un niño necesita para crecer sano y feliz. Por ello, no resultó sorprendente que fueran precisamente los niños de familias homoparentales los que mostraron menos problemas emocionales y conductuales.
Esto podría demostrar que no hay nada que temer a la adopción entre familias homoparentales, pero sabemos que es más fácil destruir un átomo que un prejuicio (Einstein, dixit), por lo que los viejos estigmas seguirán apareciendo.
Y esto es particularmente curioso, sobre todo si consideramos que las familias “diferentes” a la tradicinal siempre han existido en este país. Desde los niños que viven con sus madrinas, hasta los pequeños que tienen un padre o una madre gay, es algo muy común en México, independientemente de si son reconocidos (o no) por los sectores más conservadores de este país. Solo para abrir boca, según estimaciones de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (FEMESS), cerca de 500,000 personas en este país, tienen un padre o una madre gay, sin que esto les afectara en lo más mínimo en la elección de su orientación sexual o en su vida cotidiana. Esto es, el argumento que se esgrime para decir que hay que negarles este derecho porque en la escuela se van a burlar de ellos, tampoco tiene un ápice de credibilidad. Para ver el video en línea, solo pincha aquí.
Con esto quiero señalar que mientras los prejuicios van y vienen, lo único que se mantiene siguen siendo los datos científicos alejados de los dogmas ideológicos. Y más tardan en inventar falsas investigaciones, que ser derrocados por el verdadero dato científico. Lo que es más, en fechas recientes han surgido aproximaciones religiosas que ponen en entredicho a la homofobia de las iglesias tradicionales.


