De las voces que, a veces, no se logran callar…
Posteado octubre 20, 2008 por Mishita
Me llegó a mi correo un escrito de mi mejor amiga quien ayudará a otra a amiga a hacer un catalogo con fotos que ilustran este tipo de problemas sociales. Leí sus palabras y este poema nació. Que en algún momento se convirtieron en esas voces que no se lograban callar…. No es una declaración explicita, sino, creo, esas implicaciones que para nuestra sociedad significa ser mujer. Una perfección que parece inalcanzable. Y la realidad que se vuelve muy dolorosa. Cuando no nos permitimos fallar… De la anorexia y de las platicas que en algún momento fueron para alguien “muy mías”.
Soy yo… esa figura que tanto me disgusta
más que gordura… hace años viene almacenando culpas…
la culpa de no encajar en la sociedad…
las constantes ganas de golpearme cuando siento hambre
y el latente “engordarás, nadie quiere a las gordas,”…
¡Que no son huesos!.. -les digo- es sobre peso…
solo un poco más solo un poco más… -me pide mi cuerpo-
ya no puedo comer más, -le respondo al hambriento.
Tiembla el cuerpo reclamándome
y yo le contesto… solo un poco más, aguanta un poco más.
Luego le grito que lo detesto…
¡aun cuando adelgaces jamás serás tan hermosa como creías!
-Finjo escuchar que me dice el espejo-
A lo que le agrego…
¡Qué decepción me dás!
De regreso a mi hogar “el dolor…”
No es que no coma!.. -Les repito a todos- es que como poco…
y la comida me sabe a culpas y a mal
me digo en soledad.
Tengo la cara muy gorda… ¿Qué belleza tiene?
Toda esa gordura que cuelga me hace ver mal
La gente me mira porque me miro rellena….
La paranoia me recorre..
Esconde la panza… camina..
silencio, silencio.. calla!
¿que nadie lo nota?.
Todo este tiempo llorando… ya parece una vida
A tu edad no tenia esa panza, añadió mamá
Cambio un poco de hambre… por paz
Está claro…el hambre siempre se olvida…
Pero el dolor del constante rechazo es toda mi realidad…
Miro a mi alrededor… y me veo sola…
nadie me entiende, me siento sola…
Todas mis amigas con sus vidas Tan perfectas…
Mientras yo me detesto entre tanta imperfección.
¿Algún día me cesará el dolor?
Commentarios (1)



Wow.
No hay mejor palabra que esa.
Linda, gracias por traer a colación la dura realidad del estereotipo de la belleza donde si se te ven los huesos a través de la piel, eres una venus de milo.
No podemos, ni debemos permitirnos caer en estos estereotipos, porque la belleza no se mide en kilos: para mi, es en ideas.