El cuento de la Niña Enamorada
Posteado noviembre 12, 2010 por varilionamodeluniverso
La definición de violencia intrafamiliar comprende todo aquel acto violento, desde el empleo de la fuerza física, hasta el asesinato, que se produce en el seno de un hogar y que perpetra, por lo menos, a un miembro de la familia contra otro familiar.
Datos aportados por el DIF municipal de Querétaro, existen cinco casos diarios de violencia hacía las mujeres. Entres las agresiones que más reportan están la violencia física, que está relacionada con el alcoholismo de la pareja como así como daños psicológicos.
Reporta la Comisión Estatal de Derechos Humanos que durante el año de 2009, tuvieron 269 casos de violencia familiar. Querétaro ocupa el lugar 12 a nivel nacional en estos casos.
En 2009, la Procuraduría General de Justicia registró al menos 50 casos de mujeres que fueron brutalmente golpeadas.
El amor
Ella es miembro de familia de trabajo y de dinero. Eligió estudiar en la ciudad de México a pesar que su hogar estaba en la playa, pero no le importaba porque quería cumplir sus sueños de realizarse como profesionista.
Ahí conoció al hombre de sus sueños: alto, fornido, de buen porte, buen apellido y con aplomo de hombre de verdad. No podía pedir más para una mujer que se enamoró de él desde el primer momento en que le presentaron al chico nacido en el estado de Querétaro.
Se casaron con todas las de la ley y si bien la misa no fue concurrida, la fiesta fue todo un acontecimiento para la sociedad queretana, considerándola la boda del año en el estado.
A pesar de su carácter hosco y se seguridad a tal grado, que no intercambiaba ideas porque las suyas son las que tienen que prevalecer, ella lo amo a más que a nadie.
A partir del nacimiento de su primer hijo, el interés de su esposo hacía ella disminuyó notablemente y solo aparecían en fiestas sociales como pareja, en que ella aprovechaba para comentarle cosas de la casa o de su hijo, porque pasaban días que no se aparecía en el hogar conyugal.
La familia de ella comenzó a preocuparle la relación; más cuando presumía su esposo que las mujeres sirven solamente para hacer hijos y nada más. Pero su intervención no iba más allá de platicar con ella y, cuando se podía, con él. Pero estaban preocupados.
Es conocido por todos que a raíz de un incidente familiar, en que el marido de la niña enamorada peleó fuertemente con su suegra, asistió a terapia psicológica para controlar su ira y valorar más a la familia. Pero no sirvió de mucho porque el entusiasmo acabó pronto por mejorar sus relaciones y siguió siendo el mismo.
La Niña Enamorada seguía haciendo lo posible para que su relación no naufragara en el mar de los fracasos matrimoniales, a pesar que su familia temía que la relación entre ellos estaba muerta. Pero ella es valiente y no teme luchar a contracorriente.
Nació el segundo heredero de la dinastía y fue todo felicidad por unos meses. A pesar de eso, las sombras de la violencia doméstica ya no eran dudas fundadas, sino realidad irrebatible. Intervino su padre para atemperar las cosas y pareciera que ya no pasaría nada. Pero lo peor estaba por venir.
Desaparición
La desaparición del suegro de la Niña Enamorada no pudo caer en el peor momento: desde un año antes comenzaron los pleitos, gritos y no en pocas ocasiones, golpes. Pero a raíz de su desaparición, fue enclaustrada en un departamento y no podía salir de ahí, vigilada por guaruras que le reportaban a al marido cualquier movimiento.
No aguantó más y emulando acciones dignas de película de acción, se escurrió con sus hijos por la puerta de servicio para tomar un taxi en la calle y usando sus tarjetas de crédito, tomó un camión hacía la Ciudad de México para reunirse con parientes que la trasladarían a la playa, con sus padres.
A partir de ahí, las amenazas telefónicas comenzaron a llegar, tanto para hablar de matarla, podría decir que era su esposo, pero no cuenta con ninguna certeza más que su carácter atravesado.
Por supuesto que inició la demanda de divorcio y custodia legal de sus hijos en el estado donde viven sus padres, creyendo que no tendría problemas y siendo sus retoños de cuatro y un año de edad, respectivamente, no tendría problemas.
Llegó la noche fatal, donde le fue arrebatado sus hijos con violencia de por medio, usando las influencias del estado y decenas de hombres armados. No solo fueron contra ella, sino contra sus padres.
Hoy no sabe donde están sus hijos y la comunicación con el padre biológico, es nula. Ella pide verlo y nombra a Dios como testigo de su dolor. Pero hay oídos sordos en muchos lados.
Surgen preguntas a partir de la forma tan violenta con que fue separado los hijos de la niña enamorada de su regazo: ¿tener una orden judicial da derecho a usar la violencia? ¿Puede ejercer los derechos del padre a punta de pistola? ¿No se supone que en un proceso de divorcio las partes afectadas son representadas por abogados y son ellos quienes deben mediar para evitar arbitrariedades de ambas partes?
Por cierto
Se pidió la versión de David Fernández de Cevallos, cuya respuesta fue la misma para todos los medios:
“Derivado de una gran preocupación por desconocer el paradero de mis hijos desde hace más de dos meses (…) me vi forzado a diligenciar una orden judicial para salvaguardar la seguridad e integridad de mis dos hijos menores”.
“Niego categóricamente, cualquier vinculación con el Ejército o policía alguna por ser absolutamente falso, como las propias autoridades ya lo informaron, al afirmar que acudieron ante el llamado de los vecinos”.
“Las personas que participaron en la diligencia de carácter judicial, estuvieron perfectamente identificadas en todo momento, intentado explicar a los involucrados que la naturaleza de las diligencia era derivada de una orden de un juez”.


