Hay una guerra que parar.
Posteado febrero 20, 2012 por eoz
Este es un alegato llamando a los que antes anulamos nuestro voto a una reflexión sobre el asunto del voto nulo en el contexto del proceso electoral de éste 2012 y que en medio de una guerra perdida con sus miles de muertos, desplazados y huérfanos no podemos dejar de hacer sólo porque nos gane la enjundia del ambiente electoral. En el pasado he anulado mi voto y he promovido la anulación del mismo tal cual la premisa que muchos otros nos adjudicamos de hacerlo de manera crítica, coherente, como propuesta de apertura democrática etc. incluso en éste blog hay evidencia de ello. Hoy sin embargo todo tiene vigencia y la recobran de manera viva tanto los argumentos a favor del voto nulo como los cuestionamientos de quienes preguntan sobre su efectividad real en los procesos electorales -que es el primer escaño donde debieran aparecer los efectos de su impacto-. El trabajo por lograr que los ideales democráticos se interioricen en las personas y después se hagan tan cotidianos como para consolidar la participación en el liderazgo y toma de decisiones de los asuntos públicos debe de permanecer sin alteraciones pero hoy, en el contexto ya conocido, todos los argumentos y ejercicios intelectuales debemos contrastarlos irremisiblemente con la realidad. La idea romántica y abstracta del voto nulo no basta más hoy pues de seguir por ése camino, de ignorar la realidad, las consecuencias del voto nulo serán tan efectivas como el apellido de la campaña: nulos. Hoy en 2012 voy a votar y no voy a apoyar campaña alguna que promueva la anulación del voto por una simple premisa: hay una guerra que parar. Coincido en muchas de las razones que se exponen como argumento del voto nulo con respecto de los políticos, de los partidos etc. pero todas esas razones y argumentos palidecen si los contrastamos con la realidad pues hoy, para muchos de los que nos oponemos a que sean la guerra y el terror las propuestas panistas de vida para los y las mexicanas; la única posibilidad real, práctica, viable para parar la guerra es votar y no solo votar por votar sino que hay que hacerlo por un proyecto que no tenga como leitmotiv ni la guerra ni la muerte como es el caso del panismo. En el análisis histórico de nuestra generación y de frente a la muerte, la barbarie, el caos, la desolación y desesperanza causadas por la guerra de Calderón y los panistas, la propuesta del voto nulo en 2012 empieza a tener tufos de complicidad y no es eso lo que se buscaba con el voto nulo de antes. Si tomamos como válida una de las premisas que subyacen en el discurso del voto nulo, que es la soberanía e independencia de los ciudadanos, habría que saber sortear de mejor manera la fuerza de gravedad histórica para que cuando se calmen las aguas –porque se van a calmar- no se vea al movimiento del voto nulo como un apoyo involuntario de los que han llevado a nuestro país a éste periodo tan oscuro que padecemos los mexicanos y mexicanas hoy.
Tal vez en un futuro retomemos el camino del voto nulo, tal vez no, la experiencia nos dirá qué hacer pero en éste nuestro tiempo considero que no hay voto nulo que valga porque simplemente, hay una guerra que parar. Todos a votar.
* El gráfico que ilustra la entrada es obra de Juan Kalvellido, dale click acá.

