Yo no estoy a favor del aborto.

Posteado septiembre 29, 2011 por

Parte esta entrada  desde esa premisa. En lo personal yo no estoy a favor del aborto. Por mi formación y convicciones ideológicas es que yo no estoy a favor del aborto pero eso es MI ideología y aunque me ha costado trabajo, he aprendido a distinguir que es sólo eso, ideología con la cual me identifico pero no es ni dogma ni ley y en todo caso, si lo fuesen;  son MI dogma y MI ley cosa que no busco imponer ni mucho menos a otros seres humanos.

La discusión que en días recientes  en la sociedad mexicana se ha dado por la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en torno a la constitucionalidad o no de la ley antiabortista en Baja California se dio casi toda en un solo aspecto de la situación: el aborto.  Vista así la cosa y con toda la carga de estigma que conlleva la palabra aborto y todo lo que desencadena en la mente, el corazón y el hígado de quien la lee, la escucha o la profiere; se ha pretendido asociar, como algo inexorable,  al estigma con la mujer,  con las mujeres mexicanas todas algo que además de injusto resulta a éstas alturas y en pleno siglo XXI como algo retrógrada pues se recarga no en un análisis serio de la situación si no simple y burdamente en cuestiones ideológicas muy particulares que a su vez son apoyadas en una colección de prejuicios y papeles predeterminados y deterministas de las personas.

El debate y discusión deja de lado, otra vez, a la mujer y su capacidad de decisión sobre su cuerpo y por ende de su vida.

La mujer se vio atacada desde diferentes frentes en estos días.

Desde el grupo de gente que ocupa Los Pinos  se argumenta más o menos en coro que “no se puede poner al gobierno en organización para matar personas” pero entonces cabe preguntar si acaso ¿poner “al gobierno organizado” al servicio de la ideología muy particular del grupo de gente que ocupa Los pinos sea algo que SI se pueda? Porque si para algo ha servido esta discusión, con respecto de esta gente, ha sido para evidenciar el verdadero talante conservador y moralino de éste grupo de personas que ocupan Los Pinos pues quieren dirigir el gobierno según sus muy personales convicciones ideológicas que si bien es natural que las tengan lo que no se vale  es que quieran imponerlas desde el poder y lo peor  que usen los órganos del estado a su alcance a manera de púlpitos desde donde, cual talibanes  mexicas, quieran tomar las decisiones que sólo a las mujeres mexicanas corresponden.

En algunos medios tradicionales  el trato que se le ha dado a la discusión ha sido de que es  un asunto, otra vez y exclusivamente, sobre el aborto. Así lo refiere el titular de La Prensa: ”Revés al aborto” y  siendo los medios tradicionales en gran medida los que dictan el rumbo que tome eso que ellos poposamente llaman “opinión pública” pues no es de extrañar que buena parte de la sociedad mexicana diga que la resolución está bien.

 Y sí, para la sociedad mexicana cuya forma de ver la vida en buena medida de todos parte de visiones judeo-cristianas con variantes pero casi todas ancladas en la tragedia como eje, resulta aterrador, como decía antes, todo lo que desencadena la palabra aborto en los adentros de las personas.

Otro sesgo que se le da a la discusión es uno que raya en lo metafísico al pretender definir desde cuándo es que se puede llamar “persona” o ser humano al fruto de la concepción. Algunos tramposamente dicen que “defienden la vida” cuando argumentan y son tan absurdos sus planteamientos que si como sociedad nos guiáramos por su forma de pensar y sacar conclusiones estaríamos en perpetuo dilema entre comer (vivir) y la culpa de “matar”, por ejemplo, las bacterias que viven en el queso.  Pero volviendo al punto de las definiciones, ése es otro terreno donde nadie o ningún paradigma puede erigirse como dueño de la verdad absoluta pues ni la ciencia con todo lo de axiomático que tiene puede dirimir semejante cuestión. En el terreno de los humanistas habría que recurrir a los artistas, pintores, poetas filósofos, etc  y ni con toda su sensibilidad nos brindarían tampoco una respuesta determinante. La religión… primero que se pongan de acuerdo entre todas las diferentes que hay para que nos digan siquiera si existe uno o muchos dioses o decirnos cuál es el dios verdadero. Lo cómico es que aun con esto hay quien le da gran y determinante importancia y relevancia a lo que dicen sus líderes en asuntos privados como son el cuerpo de las mujeres.

Desde el terreno social resulta paradójico, y porque la vida no está desprovista de un negro sentido del humor,  que quienes más se oponen a que las mujeres decidan en sus  cuerpos y por ende en sus vidas sean los que  promueven, defienden y proponen una guerra que ha hundido al país en un baño de sangre y en la que no tienen empacho en calificar a todos los muertos como delincuentes (ergo se merecen morir, si por contradictorio que suene) o en el mejor de los casos de “lamentables daños colaterales” lo cual sólo da muestras de su doble moral y de que en realidad no defienden la vida ni mucho menos y que de lo único que se trata es de defender una serie de dogmas ideológicos por los cuales quieren que nos sintamos orgullosos porque eso nos pone al día con regímenes autoritarios y tiránicos donde el gobierno dice qué pensar, cómo hacerlo y cuando.

Allá en las sombras vaya-usted-a-saber-quién sonríe satisfecho de que se haya dado tremendo revés a las mujeres bajacalifornianas al privarles el derecho a decidir sobre SUS cuerpos. Y es que a final de cuentas: ¿Qué se creen éstas mujeres que quieren decidir por sus cuerpos? ¿Por sus vaginas? ¿qué no saben que tanto sus cuerpos y sus vaginas deben de estar al servicio de una ideología que las cosifica y las convierte en “algo” apenas superior a una simple incubadora que habla y de cuando en cuando hay que permitirle que repele porque es su periodo menstrual? Qué ingenuas. Eso es lo que queda de sedimento y el verdadero trasfondo ideológico de los discursos de la mayoría de los que se oponen a que las mujeres decidan en su vida.

Aun con que no estemos a favor del aborto a lo que no podemos, ni debemos oponernos, es a que otras personas decidan soberanamente qué hacer por y con sus cuerpos. Y si acaso hubiese mujeres que decidieran abortar, nosotros como sociedad a través de las instituciones gubernamentales sanitarias y de seguridad social, debemos proveerles las mejores condiciones para que se lleve a cabo el susodicho en las mejores condiciones pues de no hacerlo estaríamos atentando contra la vida de las mujeres al empujarlas a practicarse abortos en condiciones insalubres. Esto último se los dejo de tarea  para aquellos que se dedican a “defender la vida”.

Para despedirme les dejo una pregunta de trivia: ¿Cuántas de las personas que deciden por asuntos privados de las mujeres en la SCJN y que aparecen en la foto de los magistrados que ilustra la entrada ve usted que sean mujeres?

Si su respuesta es correcta (1) no dude en gritar: ¡Bingo!

Commentarios (2)

 

  1. luigi dice:

    Las cárceles existen precisamente para inhibir los usos del propio cuerpo que se consideran intolerables en una sociedad.

    Si una persona usa sus dedos para tomar carteras ajenas, o su pene para violar, o sus puños para golpear, ese uso exagerado del derecho sobre el propio cuerpo se castiga con cárcel.

    En el aborto se usa el útero como patíbulo de un nene, y debe ser castigada con cárcel la mujer que obre así.

  2. eoz dice:

    Aunque uses argumentos más o menos sólidos, tu intención no la sabes esconder y al igual que otros en este tema la idea ulterior de tu escrito es la intromisión en la vida y desiciones de las mujeres.

    El día que Dios se apiade de tí y ponga un útero en tu interior podrás hacer y deshacer con éste lo que quieras y yo seré de los primeros en defender tu derecho de hacer y deshacer con ése útero lo que quieras por que será muy tuyo de tí y de nadie más. Mientras tanto, mientras que del útero que éstes parlando no sea el que se encuentre en el interior de tu cuerpo, tendrás mucho que decir pero muy poco que hacer pues no es tu cuerpo.

    Gracias por la visita.

Deja un comentario